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Productores, hosteleros y organizadores defienden la continuidad de los festivales de la sidra.

La sidra asturiana es considerada en el Principado más que una bebida, y ni mucho menos supone la principal causa del consumo incontrolado de alcohol que sufre la región. Estos son los dos principales argumentos que productores y organizadores de festivales exponen, rechazando así la idea del Principado de retirar las ayudas públicas a los actos de promoción. Y es que durante los últimos años han tenido que regularse; la parte cultura ha ido ganando peso a la vez que se adoptaban medidas para evitar los macrobotellones y se modernizaban los programas, adaptándolos a todas las edades. Incluso la Asociación de Sidra Asturiana (Assa) ha publicado un decálogo a cumplir por los organizadores con unos estándares mínimos de calidad. Reconocen que el incremento en el consumo de las bebidas alcohólicas es un problema, que es comprensible que la Consejería de Sanidad esté preocupada y que busque alternativas.El festival de Nava, una de las celebraciones más famosas y multitudinarias de Asturias, lleva celebrándose desde 1969 y es un escaparate que llega más allá del Principado. El alcalde de Nava, Juan Cañal, entiende la preocupación del director general de Salud Pública, Antonio Molejón, pero también matiza varios aspectos: «la sidra no es de donde emanan los males de la población asturiana».

También la patronal y la Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias han tomado posiciones. No discuten las conclusiones técnicas del estudio, pero se reconocen «sorprendidos y molestos» por el comentario sobre los festivales. «Creemos que ha sido una declaración un tanto desafortunada, pues tanto la sidra como la cerveza son, precisamente, las bebidas que tienen la menor graduación alcohólica del mercado». Entienden que hay otros aspectos más urgentes y necesarios para ayudar a reducir el consumo de alcohol entre la población asturiana, como la lucha contra el botellón donde  «el consumo de alcohol sí es preocupante». Por el contrario, aseguran que poner el foco en estos festivales donde se promociona la sidra «criminaliza indebidamente su consumo moderado y responsable, apuntando directamente a unos consumidores que precisamente demuestran una vez tras otra ser los más conscientes y respetuosos para consigo mismos y también para con los demás».